sábado, 6 de abril de 2013

Sayuri

Cuando pienso en Sayuri me la imagino nadando entre delfines, en un mar azul, espejo de un cielo diáfano y pintado de nubes. No sé si esta imagen tenía asidero en los intereses reales de mi prima. No sé si la biología marina formaba parte de sus propósitos de vida. No recuerdo haber tenido con ella una conversación acerca del tema. Tal vez en su casa alguna vez se me quedó la imagen de una postal de la hermosa isla de Okinawa. Tal vez alguna vez ella pintó unos delfines siderales y los colgó en su habitación. Tal vez asocié todo lo anterior con los días de mi infancia en que mi tía, su madre, nos llevaba a todos los primos a la piscina en vacaciones. Recuerdo que mientras chapoteábamos en el agua, mi tía Margarita se sentaba elegantemente a leer un libro bajo una sombrilla. Tal vez tenía que ver con que veía a Sayu como una mujer que buscaba obstinadamente sus sueños. Tal vez simplemente la extraño e inconscientemente deseo que esté bien y feliz. Lo cierto es que, en su velorio, cuando me preguntaron si quería acercarme al cajón para verla por última vez me rehusé. Yo ya tenía la imagen con que deseaba recordar a mi prima, fuera o no producto de mi imaginación.

viernes, 4 de mayo de 2012

Verdad y Libertad


La esperanza no se pierde, la esperanza siempre está. La cotidianeidad puede tratar de socavar las bases que sostienen el futuro que uno se construye. Rascan, roen, con paciencia, sin interrupción. Pero la esperanza sobrevive. La fe no se pierde. El problema no es el día a día. No son los vientos de las dificultades que azotan nuestro puerto seguro los que al final nos vencen. No es el hambre y el dolor que pasamos a veces. Desde los días del primer hombre la vida conspira con hacer desfallecer al humano. Pero la esperanza siempre sobrevive. Lo cotidiano no mata a la esperanza. La mayor amenaza hacia el optimismo es la utopía enlatada. Aquellos espejismos que nos venden desde pequeños con el fin de que confiemos en un sistema cínico. Un aparato construido, a veces conscientemente, para que enfoquemos nuestras energías en lo imposible. En el cuento de hadas moderno. Para que creamos que encontraremos la olla de oro al final del arcoíris. De que este mundo recompensa al justo en su vida terrenal. De que el bueno de la película siempre llega vivo al final. Que si trabajamos duro, hacemos nuestros deberes y tomamos nuestras vitaminas el triunfo personal estará asegurado. No, no es eso. Lo que finalmente mata la esperanza es no abrir los ojos. Es no darse cuenta que el mundo no es un lugar feliz. Que no es un lugar justo. Que el hombre fue, es y será el lobo del hombre. Lo que mata la esperanza es empecinarnos a leer el porvenir con los anteojos que nos proporciona el perverso. La esperanza, la verdadera esperanza, va más allá de los resultados de la economía coyuntural. Va más allá de los triunfos nacionales o personales. La verdadera esperanza se basa en la convicción de que a pesar de que comprendamos que este mundo no nos recompensará por el bien sembrado, vale la pena abrazar con optimismo el futuro. La verdadera esperanza es la que sobrevive el trauma de reconocer que nos mintieron. Es reconocer, ante el umbral de la muerte, que no éramos el titiritero sino muñecos bailando en hilos invisibles, y aún así creer en lo justo. Porque la verdadera esperanza sobrevive a la muerte. Porque cuando gritamos buscando la verdad, es la libertad la que voltea y nos sonríe. 

domingo, 22 de abril de 2012

Día de la Tierra

Imagen publicada originalmente por Cayusa en: http://www.flickr.com/photos/cayusa/2051756510/
Bajo licencia CC

Pensaron que nunca llegaría el día en que la mujer podría votar, dejando de ser una propiedad del marido, equivalente a una cabra o un armario. Pensaron que nunca llegaría el día en que un negro y un indio pudieras ser presidentes de su país, ya que estaba científicamente comprobado que estaban más emparentados con los simios que con el hombre blanco. Pensaron que nunca llegaría el día en que los homosexuales pudieran casarse entre sí, ya que la ciencia, nuevamente, los había categorizado como enfermos mentales. Pensaron que nunca llegaría el día en que los obreros dejen de trabajar 16 horas al día, y todo aquel que se opusiera era, mínimamente comunista y antiprogresista. Pensaron, que nunca llegaría en que la quema de brujas y blasfemos dejaría de ser su deber de cristiano. Pensaron muchas cosas, en muchos lugares. Pero el día llegó. De igual manera, llegará un día en que la tierra sea protegida, no sólo para apreciar su belleza de jardín casero. Llegará un día en que los ecología deje de ser una ciencia menor, depósito de esfuerzos de medio tiempo, de filántropos y aventureros locos. Que contaminar sea sinónimo de asesinar. Que cuidar un árbol sea igual que criar un hijo. Que el verde de un toborochi sea más valioso que el verde de los dólares. 

Pensarán que nunca llegará el Día de la Tierra.

viernes, 20 de abril de 2012

Nico, atropellando el mundo


Nico, uno de los trillizos, dió sus primeros pasos. Son los pasos de alguien que desde el primer momento fue un hombre de acción. Explorando las esquinas remotas de su cuna. Trepando hacia la luz blanquecina que se balancea por encima de su cabeza. Podemos preveer que nunca se detendrá y que son los primero pasos a su independencia, y su decisivo paso hace que no me atreva a detenerlo, tal vez solo recomendarle que trate de no atropellar al mundo en su viaje. Ya lo veo alejarse sólo, viviendo la aventura que es vivir. Luego les cuento de Teo y Sofi.  

miércoles, 18 de abril de 2012

El viejo

El viejo
Imagen publicada originalmente por Alain safa en: http://www.flickr.com/photos/alainsafa/1167700670/
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El viejo apagó la televisión, tomó su abrigo y salió a la calle. Afuera los mendigos se tapaban con periódicos. El viejo apretaba los dientes, aunque siempre vivió en el frio nunca terminó de acostumbrarse. Un niño le apuntó una pistola que disparaba colores. Se acordó de los chinos. Los juguetes que sus proveedores le mandaban desde el país de la gran muralla duraban menos que el papel con que los envolvía. No era eso lo que le incomodaba. Ya se había resignado a la mala calidad de los juguetes chinos. Y es que los costos se habían disparado. Comprarles a ellos era la única opción si quería suplir la demanda de fin de año. No, no era eso. Fue el saber, tardíamente, que explotaban a millones de niños en las líneas de producción de la mayoría de las fábricas chinas. Lo había visto en discovery channel la semana pasada. Trabajaban 18 horas diarias, 6 días a la semana, ganando un sueldo de hambre. Una rata pasó a su lado interrumpiendo sus meditaciones. No le gustaba Nueva York, era una ciudad muy sucia, y la gente andaba siempre apurada. Todas las ciudades modernas son así, pensó, sucias y agitadas. Residía allí por razones laborales. La logística que conllevaba manejar un inventario tan grande lo obligaba a elegir una gran ciudad. Sacudió la nieve de su abrigo. Le quedaba muy grande y holgado. Se acordó de su primer abrigo, de color rojo y verde con motivos dorados. Lo cambió por el de rojo y blanco cuando coca cola le ofreció patrocinar su empresa. Luego cuando quiso cambiar a sus colores originales no pudo. Ya todo el mundo lo identificaba con el rojo y blanco de la gaseosa. Así que no le quedó otra que vestir publicidad subliminal y gratuita para un refresco edulcorado. Unas cuadras más adelante pasó por la zona cero. A esa hora de la noche, y a pesar del frio, un centenar de personas miraban silenciosos el agujero negro. Algunas rezaban. El juguetero se cansó rápido, le comenzó a doler los oídos por el frío y ya era hora de su dósis de insulina. Decidió regresar a su apartamento. En medio camino vio a una mendiga que pedía limosna en la puerta de una iglesia. Un coro de niños cantaba villancicos adentro. La mujer le extendió la mano desde el suelo. El viejo buscó unas monedas en sus bolsillos, titubeó unos segundos, se sacó su abrigo y lo puso sobre los hombros de la anciana. "Merry Christmas, God bless you", le dijo la anciana un poco sorprendida. Papa Noel, esbozó una sonrisa y, meditabundo, entró a la iglesia con las manos en los bolsillos.

jueves, 5 de abril de 2012

Creer en Dios

Imagen publicada originalmente por Bethan en:http://www.flickr.com/photos/beth19/4612316499/
Bajo licencia CC


Creer en Dios es, en última instancia, apostar por el camino del optimismo, ante la aparente irreversibilidad de la muerte.

viernes, 30 de marzo de 2012

La creación


Bajo licencia CC

La historia de la creación habría sido mal entendida. En la tarde del sexto día, al ver todo lo que había hecho, y al saber que todo era bueno, Dios decidió descansar el séptimo día. Lo que nosotros, hijos de Adán y Eva, no comprendimos es que Dios sigue durmiendo durante ese milenario día. La creación no sería una crónica, sino una profecía. El Señor volverá a pedirnos cuentas qué hicimos mientras él dormía. Y al ver que envenenamos los cielos y la tierra, talamos los árboles y consumimos todos los frutos del bien y del mal, se alzará en ira, y seremos expulsados, desnudos, fuera del Edén. Todo porque nunca nos dimos cuenta que aún vivíamos en el Paraíso.

lunes, 26 de marzo de 2012

Prohiben los abrazos

Imagen publicada originalmente por Clover_1 en: http://www.flickr.com/photos/clover_1/1245782073/
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Para evitar los "contactos físicos inadecuados" un director de escuela en Nueva Jersey resolvió prohibir los abrazos entre los alumnos del establecimiento educativo en que trabaja. El abrazo, gesto universal de fraternidad fue prohibido, y dicha medida fue incluso apoyada por un sector de la población involucrada. Siempre, y en todos los niveles, el control absoluto ha sido propuesto como solución a los posibles excesos provistas por las libertades que se nos otorgan desde el momento en que comenzamos a respirar. El control de la voluntad se ejerce ante el miedo de la rebelión y, en este caso, al libertinaje. Todas las dictaduras se basan en dicho miedo. Me pregunto qué sucedería si cada uno de nosotros procediera como este educador. Por ejemplo, después de Columbine, ¿los padres dejaron de mandar al colegio a sus hijos? Si Gandhi hubiera sabido de esa bala, ¿Hubiera apoyado la pro-violencia? Ante una semana de dificultades, ¿dejaríamos de responder el teléfono por miedo a recibir malas noticias? ¿No le abriríamos la puerta a un amigo por temor a ser asaltados? ¿Qué pasaría si Messi frenara su paso meteórico por miedo a lesionarse? ¿Qué pasaría si abandonaríamos la vida por miedo a la muerte? Si prohibieran los abrazos a nivel mundial, ¿Las cárceles tendrían espacio para albergar a todos los transgresores de la norma? Pero no seamos tan duros con este director, tal vez todo esto se debió a que pasaba un mal día cuando dictó dicha norma. Tal vez tan solo necesita un abrazo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

La fuga

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Le pidió que lo dejara. Le quiso hacer entender que la vida es así. Que nada es eterno. Que por más que nos empecinemos en ser inmortales, el sol nos resecará irremediablemente. Le dijo que no había culpa en la muerte. Que ya estaba viejo y no quería apagarse lejos de casa. "Acordate del Carretero", le suplicó, "él fue el primero en escapar, ¿y dónde acabó?, pudriéndose en el camino que va a Cotoca".

"No seas sonso cabezón", le respondió Trenzas sacándose el sombrero para pasar desapercibido, "hay que escapar, esta ya no es nuestra casa". Aunque a esa hora de la madrugada pocos autos transitaban por el segundo anillo, no quería correr riesgos innecesarios. Un conductor con un sombrero como ese, iba a ser detenido por cualquier patrullero necesitado de dinero. "Pronto encontraremos un buen lugar y seguiremos en las andadas", le dijo mientras miraba la aguja del tanque de combustible. "Allá te olvidaras de este discursito acerca de la muerte y todos estos operios melancólicos con que me estás llenando. Ya lo verás. Me darás las gracias. Además, después de tanto trabajo que me costó sacarte de donde estabas !Ahora te echas para atrás!", le soltó con su sonrisa de niño con volantín nuevo.

Nadie habló durante unos minutos.
 
"¡Ahí está la flaca!", dijo Trenzas.

La flaca era una mujer de casi cien kilos, que vestía
completamente de negro y con un par de anteojos dorados, con vidrios gruesos como de culo de botella. 

"Apurate, subite", le gritó Trenzas al verla que dudaba. La mujer de negro obedeció empujando su humanidad dentro del toyotita que acababan de robar. Resoplaba por el esfuerzo. Los años en que embrujaba a los hombres incautos habían quedado atras y no volverían. 

"Casi no te reconozco sin tu sombrero", dijo la flaca, "Me hubieras dicho en que auto iban a venir". 

Nadie le respondió. 

Midió brevemente a sus compañeros de siempre, y entendió qué estaba pasando. El cabezón había mostrado poco entusiasmo desde la primera vez que Trenzas les compartió su idea. Ella entendía sus dudas. Entendía que para él desenterrarse de su historia era traumático. Que él era diferente a ellos, estaba hecho de distinta madera. Que para él, caminar no era sinónimo de avanzar. Decidió desempatar el juego. 

Tomó la mano derecha de Trenzas, la que descansaba en el volante, con la misma ternura de una madre con su hijo cuando aprende a manejar bici. Este la miro sobresaltado. "No todos queremos ser niños para siempre" le dijo. El niño-hombre sostuvo su mirada un momento para luego caer en lo irremediable de la situación, viendo el camino que solo la verdad desnuda puede develar.

"Somos los últimos, no deberíamos separarnos", les dijo con toda la tristeza del mundo. 
Decidieron que lo mejor era dejarlo en la puerta del canal 9, para que lo encontraran rápido. Ya en el lugar, se fundieron en un abrazo, o algo así, sabedores que nunca más se verian. Luego partieron dejando a su amigo el Mojón con Cara, alias cabezón, descansando en la grama. Las luces traseras del toyotita se fueron empequeñeciendo en la carretera, mientras que en su interior el Duende y la Viudita meditaban acerca de la posibilidad de encontrar un nuevo hogar, donde pudieran volver a asustar borrachos y trenzar cabellos, lejos de la televisión y el internet.

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jueves, 7 de octubre de 2010

Lejanos y exóticos

Hubo un tiempo en que pensaba que esas cosas sólo ocurrían en lugares lejanos y exóticos. Lugares que parecían recién creados por Dios, en que el clima y los temperamentos eran todavía burdos y extremos. Naciones donde los bucaneros guardaban su oro mal habido y lo señalaban con una x en un mapa que desaparecía y aparecía de siglo en siglo en las manos de los seres más inverosímiles. Donde el entomólogo buscador de libélulas gigantes terminaba rescatando a la hija del jefe, que iba a ser sacrificada como ofrenda para que termine la inundacíon electrónica que llevaba al punto de la locura a los habitantes con su zumbido metálico sobrenatural. Donde la justicia y la injusticia se medían por el tamaño del sable. Donde los dictadores de profuso bigote eran producto de la imaginación del novelista. Lugares en que el caos terminaba al apagar el monitor, o cerrar el libro. Lugares que atraían al visitante y expulsaba al nativo. Lugares fantásticos pero terribles. Hubo un tiempo en que pensaba que esos lugares eran lejanos y exóticos.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Humo

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sábado, 18 de septiembre de 2010

Don Pacho

Si me lo pidieran, no podría reconocer qué efectivamente era verdad, qué estaba exagerando y qué era un total invento. Don Pacho tenía muchas historias. Y les gustaba contarlas. Y a mi me gustaba escucharlas, reales o no. El hombre había sido radiotécnico, contrabandista de medicamentos (como casi todo comerciante en este país), cazador de tigres, vendedor de autos, vendedor de productos eléctricos, metalmecánico, capataz de obra, dueño de plantaciones de ocoró, había escapado de ladrones armados en Panamá y de narcotraficantes en Beni, y había hecho muchas otras cosas en otros muchos lugares que no tuve el tiempo de conocer.

Tuvo que simplificar su nombre porque el cura extranjero que lo bautizó intentó un nombre impronunciable. Sus primero años los pasó en Santa Cruz, donde la arena te chicotea en agosto. Su madre lo había dejado al cuidado de sus abuelos y cuando tuvo que unirse a ella en La Paz me confesó que nunca pudo olvidar la primera vez que conoció a su padrastro. Más cercano al cine que a la vida real, la postal que lo esperaba
cuando lo recogieron de la estación consistía en su madre caminando junto a un hombre que cojeaba visiblemente, vestido de negro y con un extraño sombrero del mismo color, los dos cubiertos por la fria neblina de esa ciudad extraña, que se daba modo para sobrevivir en el techo del mundo.

Le gustaba el monte. Una vez, por la misma región en que encontró el esqueleto de Jichi descansando en el fondo de una laguna seca, se perdió en una excursión de cacería donde pudo tumbar un anta de proporciones inverosímiles, pero no pudo cargarla de vuelta al campamento. Lo encontraron dos días después, todavía intentando llevar la carne que quedaba al lomo.

La muerte lo encontró solo y en pleno carnaval. Cuando sintió que su corazón se quebraba se levantó de donde estaba sentado en su patío y sus fuerzas no le alcanzaron para llegar a la cocina. Aunque las semanas anteriores lo había notado más cansado y aburrido que de costumbre, había desestimado la certeza con que hablaba acerca de próxima partida. "Yo creo que esta va a ser mi última aventura", me decía al equipar su tienda en la avenida principal del barrio. No estaba totalmente equivocado. Todavía le alcanzaría para otra más luego del fracaso de la tienda.

La última vez que visite el cementerio no pude encontrar a Don Pachito. Revise concienzudamente las filas de rectángulos de cemento sin tener éxito. Estaba seguro de la zona, pero no tenía un punto de referencia preciso para señalar
donde descansaba mi amigo, entre las varias tumbas sin nombre. Sólo me saludaron el silencio y la calma que siguen al bullicio que es la vida.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

38

Confieso que fui tentado. De rato en rato la miraba de reojo. A veces me atrevía a tocarla y dejarme atrapar por la promesa de seguridad. Quería mantenerla a mi lado. Era como una cortina de humo que no hacía más que ocultar la permanente incertidumbre de la calle desnuda. En esos días era todopoderoso. Caminaba erguido y dominante, desafiando el futuro como maleable. Hipnotizado por el prestidigitador moderno que nos convence de nuestra autosuficiencia. Fui víctima y cómplice. Sin embargo el humo se disipó y me dejó ver los hilos de la ilusión. La verdad me miraba sonriente y cegadora. Conducía la barca que yo pensaba manejar. Que ella me hizo pensar manejar. Lo cierto era que no importaba cuan bien aprendía a nadar, la corriente iba a decidir cuanto tiempo iba a respirar. La noche que comprendí aquello, devolví la 38 a su dueño original. Los días de la ilusión de invulnerabilidad que me brindó la señora Colt fueron demasiados.

domingo, 18 de octubre de 2009

Heroe


Melgar respiró aliviado al verse solo. Se había quedado dormido. La noche en el chaco apenas comenzaba y el frío era intenso. Luchando contra el sueño se acomodó contra un árbol sin hojas abrazando su fusil. Era viernes y estaba de guardia. Esa semana había sido atípica. A diferencia de los meses desde su llegada al frente sin ningún encuentro con los pilas, Melgar paso dos días agachado atrás de una piedra amiga escuchando los silbidos de las balas enemigas. Su respuesta se había limitado a deslizar su fusil por encima de su escondite disparando con los ojos cerrados. No había comido practicamente nada en dos días y, para su desgracia, recordó el sabor de la pasoca de los sábados. La cocinera era tia Negra, vecina de la cuadra que se hizo cargo de la crianza de Melgar a la muerte de su madre. Todos los sábados el canchón reventaba de amigos y parientes. Siempre había algo que comer y algo de que reír. Fue precisamente lo real del recuerdo lo que disparó su alarma. Se dio cuenta que había pasado la frontera del recuerdo y la añoranza a las telarañas del sueño y sus peligros. Lo primero que vio al abrir los ojos fue a Mercado mirándolo en silencio son su arma en las manos. Antes de que ninguno dijera nada, Mercado se desplomaba y su uniforme se manchaba de rojo a la altura del corazón. Alertado por el ruido, el Sargento Martinez apareció en un par de segundos. Melgar todavía tenía el fusil en las manos apuntando el vacio donde antes estuvo parado Mercado. "¿Que pasó aqui?", preguntó Martinez . "Nada", respondió sin inmutarse Melgar, "Lo pillé durmiendo de guardia". Martinez pestañeo dos veces y dijo, "Bien hecho soldado, con guerreros como usted ganaremos esta guerra". Dos horas después Melgar continuaba peleando contra el sueño y la aflicción de llegar a fin de semana con más bajas bolivianas que enemigas en su haber.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Nombres

Las razones son misteriosas. Tal vez era el nombre de un pariente querido. Tal vez después de repetirlo varias veces sonaba bien. Tal vez fue el punto de acuerdo, neutro y sin carga emocional para ninguno de los padres. Lo cierto es que, mientras Don Oscar caminaba por la calle recalentada por el sol chaqueño de media mañana, tenía un nombre para su primogénito: Jorge. Tres cuadras antes del registro civil se encontró con el compadre Mario. El calor fue la excusa y unas botellas frías de cerveza el medio. Varias horas después, Don Oscar desandaba sus pasos con el certificado de nacimiento en su bolsillo, agradeciendo a la fortuna que le permitió encontrarse con su compadre. En ese momento no entendía como pudo considerar nombrar a la criatura con un nombre tan común como Jorge. Habiendo seguido la inteligente sugerencia de Mario, el nombre estampado en el certificado era Benigno. La reacción de la mamá de Benigno al conocer las razones y el nuevo nombre son también misteriosas.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Encuentro cercano

Todo comenzó diez minutos antes de media noche. Estábamos sentados en un circulo en el patio trasero, esperando el año nuevo mientras, con igual ímpetu, tratábamos de resolver la situación política del país y decidir la mejor alineación de la selección de fútbol. Tío Willi terminaba de preparar sus pollos ahumados, marca registrada. Utilizando un turril, había hecho fabricar una parrilla redonda, con tapa incluida, que no dejaba escapar el humo. Doña Aida, la abuela y poderosa matriarca de la familia, apuraba el arroz con queso mientras gritaba "No importa" al escuchar un vaso romperse. Los niños, como si el mundo fuera a acabarse, jugaban imitando sus personajes favoritos de la lucha libre mexicana. Las tías se peleaban a Mariano de 6 meses de edad y primer bisnieto de la familia. El primero que vio uno fue Tío Silver. En su infaltable anacrónica vestimenta y mientras intentaba explicar porque el olor a pescado le recordaba a una corteja pasada, se detuvo y apunto al cielo. En un inicio nos pareció a todos que aquello había sido una estrella fugaz, pero pronto lo siguió otro y otro. El cielo se llenó de puntos luminosos que se movían ágiles en una danza caótica. Al darnos cuenta que se iban acercando nos movimos a la seguridad de la cocina. La incredulidad me asaltó cuando uno de ellos se acercó a nuestro patio. Era una nube de luz azulada en forma de plato y tenía el tamaño de un automóvil pequeño. Se quedo inmóvil a unos dos metros del suelo por unos minutos. "Mañana comienza el año 2012" murmuró Javier mientras, aterrorizados, lo vimos salir al patio y deslizarse exactamente debajo del OVNI. Casi embelesado, estuvo unos segundos contemplando el objeto cuando algo pareció llamarle la atención. Rápidamente, su mirada pasó de la curiosidad y el asombro al terror. Debajo del plato luminoso, al lado de unos caracteres ilegibles pero conocidos, se podía leer Made in China.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Merengue, burbujas de amor y un señor llamado Guerra proclamando Paz sin Fronteras


Apurado como siempre, agarre a la que tiene la llave de mi corazón y salimos veloces. El cielo se pintaba lloroso. No importa, dijo mi guaraya alemana, que nos llueva café esta noche. Llegando, varias señoras se peleaban por vendernos de esos ponchillos que uno debe usar si quiere pasar el Niagara en bicicleta. Se veían las señales humo de la comida rápida alrededor del estadio y las avispas atraidas por el azucar de los mocochincheros. El público llegaba como abejas al panal. La cola para gradería era considerable. Mas larga da las que más de uno tuvo que padecer, buscando visa para un sueño. Nosotros estábamos a salvo. Haciendo caso omiso al costo de la vida, teníamos entradas para cancha. Adentro, el escenario era un farolito en la oscuridad, una bendita luz. Un avion a hélice nos trajo a Juan Luis, a partir de ahí fue complicado para su servidor. Tengo dos pies izquierdos asi que seguir la bachata rosa de mi esposa fue un reto que cumplí a medias. Ella es literalmente, una woman del callao. Frío frío era mi desempeño en la pista de baile. En busca del ritmo mire al cielo y pude ver las estrellitas, pero no a los duendes. Vale la pena, me dije, tropezarme para encontrar el 2x2 del merengue. Después de todo, Juan Luis había sido testigo invisible de esa mañana blanca, cuando camine hacia mi esposa y pedí su mano, burlando los nervios que hicieron subir mi bilirrubina. Después de una hora y media de travesía, el avión a hélice despegó dejandonos a todos en la mente la certidumbre que la vida se burla de nosotros, llamando guerra a un testimonio de amor y alegría. Ya en casa, me prometí que para la próxima, el merengue no iba a ser un problema.

miércoles, 29 de julio de 2009

¿Ewan McGregor en Santa Cruz de la Sierra?



"Long Way Round" fué una serie de televisión que seguia las aventuras del actor británico Ewan McGregor y su amigo Charley Boorman a traves de su viaje alrededor del mundo a bordo de sus motocicletas BMW R1150GS Adventure. Los aventureros partieron de Londres con dirección este, pasando por toda europa, a traves de países como Mongolia y Rusia, cruzando en avión a Alaska con destino final Nueva York. La serie de gran éxito fue seguido por su secuela "Long Way Down". En esta nueva aventura McGregor y Boorman cruzan Europa y Africa de norte a Sur, desde Escocia a Sudafrica.

Ayer, mi amigo Warren McCaig, iba manejando su kawasaki 650 por la avenida Doble Via a La Guardia cuando diviso dos motos BMW identicas a las de la serie acercarse en dirección contraria. Al pasar junto a él vio que uno de los motocilistas tenia el visor abierto y, afirma Warren, se parecia mucho a Charley. Este es el camino que tendrían que tomar si uno llega de Argentina o Paraguay. Lo cierto es que investigando en la red, encontramos declaraciones de Ewan McCregor donde afirmaba que tenian intenciones de realizar un tercer viaje, cruzando américa de súr a norte. Los rumores son que el nuevo show se llevaria a cabo el 2009 y titularia "Long Way Up" partiendo del Cabo de Hornos en la Patagonia para concluir en California.

Entonces hay muchas posibilidades que, mientra escribo este post, McGregor y Boorman deben estar dejando Santa Cruz despúes de disfrutar una noche en la capital cruceña. Como este blog sólo lo leen tres personas en todo el mundo, no tengo temor de romper su anonimato y asi hacer peligrar su tercera aventura, esta vez a través de tierras sudamericanas.

jueves, 23 de julio de 2009

Nariz de payaso


No me gustaban los payasos. Me refiero a los payasos de circo. Aún ahora, cuando veo un payaso viejo, siento infinita tristeza y lástima. Se que tiene que ver con mi postura orgullosa ante la vida, y reconozco que llegué a considerar la profesión de payaso como denigrante. El maquillaje absurdo, la nariz roja, la sonrisa fingida, todo indigno en un hombre o mujer. Sin embargo el rechazo poco a poco dio lugar a la curiosidad y el asombro. ¿Que tipo de personas eran aquellas que no dudaban en ponerse los zapatos largos y puntiagudos mientras otros usaban el traje y la corbata? ¿En que antiguo y tal vez secreto tratado aprendían a obtener el coraje para tal oficio? ¿Cómo eran en la intimidad estos personajes, lejos de los niños y los globos de colores? ¿Se reían con los suyos con la misma intensidad que con el cliente? ¿Todos sus pantalones eran abombados? ¿Qué hacia para divertirse un payaso, si su jornada son muecas y pitidos? La resolución de estas incógnitas podría dar luz sobre aspectos insondables del espíritu humano, causa de tantos comportamientos absurdos.

El panorama se aclaró al caer en cuenta que en muchos aspectos debe ser una profesión liberadora. El payaso debe tener bien claro lo que quiere en la vida sabiendo que muy pocos entienden o valoran su profesión como digna y necesaria. En ese sentido, convertirse en un payaso seguro de si mismo y convertirse en una persona segura de si misma comparte el mismo primer escalón:
Reírse de uno mismo tendría que figurar como materia en el primer semestre de la universidad de la vida. Reírse de uno mismo es signo de madurez. Superar el miedo al ridículo es la máxima expresión de la negación personal y la negación personal es el inicio de la libertad. Por eso ahora sé que mi rechazo inicial era envidia disfrazada. Envidia de un ser humano que acepta lo que hace y no le perturba la bulliciosa opinión del otro.

jueves, 16 de julio de 2009

Jhon Williams es el propio!!!



Encontré este video casi por casualidad. Su autor es un canadiense llamado Corey Vidal y su video fué nominado para el People`s Choice Awards de este año. Como seguidor incondicional de Jhon Williams supe desde el principio que tenia que colgarlo en mi blog aunque se alejara un poco del tono del mismo. Espero que lo disfruten. (Veanlo con los subtítulos activados)

martes, 14 de julio de 2009

La paz sea con vosotros



Zachary Karabell repasa en su obra "Peace be upon you" la historia compartida entre judios, musulmanes y cristianos, detallando brillantemente episodios duraderos de coexistencia pacífica, llenando los agujeros de su historia común, que principalmente proyecta violencia y desesperación. No es una simple oda a la paz, es un estudio científico que esgrime argumentos sólidos contra la estigmatización de la relación entre las diferentes religiones como una milenaria guerra santa. El todo es más que la suma de las partes. La historia, como llega al ciudadano de a pie, se nutre de los espacios en blanco y de las ambigüedades que los libros de texto dejan. El autor revisa milenios de paz, coexistencia tolerante y mutuo beneficio donde la guerra y el enfrentamiento es la excepción y no la norma.
El mecanismo que desentraña Karabell funciona no sólo para la revisión de la historia en el medio oriente, sino que, es posible de extrapolar a casi cualquier disputa entre pueblos, naciones o identidades. Así encontramos las verdaderas causas del odio y la violencia, basadas más en los silencios complices que en los discursos efusivos, más en la propaganda política que en guerras y escaramuzas, más en los disturbios recientes que en los siglos de coexistencia pacifica. "Peace be upon you" es un libro recomendable para todos aquellos que buscan en el pasado nuevas perspectivas para un futuro sostenible.

jueves, 9 de julio de 2009

Barbijo


Pregunta: ¿No será que en vez de protegernos contra la gripe porcina, estemos rindiendo un tributo inconsciente al desaparecido Rey del Pop?


miércoles, 1 de julio de 2009

Con los ojos abiertos


Los ojos de un niño me hicieron meditar acerca del cambio en la manera de contemplar al mundo mientras crecemos. Revisando cronológicamente mis fotos, descubrí que tendemos a bajar la persiana de nuestra mirada al hacernos mayores. Me pregunto entonces:

¿Ya no miramos al mundo sin pestañear porque cada vez son menos las cosas que nos sorprenden en esta vida?, ¿Estamos evitando ver la muerte y su misterio ineludible aproximándose?, ¿Lo que hemos visto nos asusta y preferimos poner un filtro entre nosotros y el exterior? Al encontrarlos más interesantes, ¿Escogemos descubrir los mundos internos desdeñando poco a poco lo externo?, o en realidad, ¿Somos cada vez más cobardes para enfrentar la vida con los ojos plenamente abiertos?



miércoles, 17 de junio de 2009

Toborochi Herido




La definición perfecta de aquellos sentimientos encontrados, que nos asaltan al contemplar el desorden urbano cruceño, fue producto fortuito de la usual incontinencia verbal de que es preso Percy Fernández, alcalde municipal de Santa Cruz de la Sierra. La frase que metaforiza la ambivalencia afectiva que se tiene ante la ciudad utiliza dos conceptos: heces y amor. “Esa mierda que uno ama” suena a epifanía que se escapa a codazos entre los delirios de un alcalde que ya no es el de antes, justo como su ciudad amada, aquella que embrujaba al visitante y hacía que un pedacito de su corazón se quedara enterrado en sus arenales. Hoy en día, con el cariño innegociable por nuestra tierra, pero con la certidumbre del desorden reinante, no tenemos otra opción que concluir que a Santa Cruz de la Sierra la parieron pueblo, y desnuda, la lanzaron a la vorágine del grosero progreso urbano. Y es que, aunque poderosa, Santa Cruz está indefensa ante la modernidad, como un inconmensurable toborochi lo está, ante las cuchilladas de los cables de alta tensión.
La cosmopolita capital oriental acarrea años de ir sin rumbo, como animal desbocado que suelta sus amarres. Este desorden nos succiona poco a poco a una espiral de situaciones trágicas: en un microbús, un padre ve deslizar a su hijo hacia la muerte porque un agujero en el piso es disimulado con cartón, también en microbuses mueren varios antes de que se le exijan colocar las puertas a los dueños, o, más recientemente, un menor muere en una plaza municipal, electrocutado mientras jugaba. La muerte siempre es absurda, pero cuando las causas indican la irresponsable ausencia de gestión, es pertinente acusar como responsable a un sistema perverso que no logra despegar de su mediocridad.
No nos engañemos, la actual gestión municipal es mucho mejor que la anterior, eso no los exime sin embargo de, intencionalmente, no implementar planes efectivos para neutralizar problemas como el absoluto caos vehicular, el disfuncional trasporte urbano, la informalidad de los centros de abastecimientos, entre otros. Todos estos conflictos producen inconvenientes diarios a los ciudadanos, mientras tanto, los gestores municipales parecen mirar hacia otro lado, buscando las obras políticamente correctas que no les traigan complicaciones innecesarias con los diferentes sectores, queriendo evitar trabas en su permanencia en el poder.
Bolivia afronta la complicada resolución de diferencias encontradas, siendo el proyecto político cruceño el único que podría sobrevivir intacto mientras una posible disgregación nacional parece inevitable por las ataduras milenarias sin resolver, catalizadas ahora, por el accionar del delirante presidente. Santa Cruz, independientemente del estado de las cosas, necesita de un proyecto urbano sostenible en el tiempo, a través de los diferentes gobiernos municipales, para que la solidez de su proyecto político no se diluya ante el ataque del metal y la piedra de la urbe descontrolada.

viernes, 5 de junio de 2009

Sobre payasos, sueños e ilusiones


Ariel es amigo de mi hermano. Además de actor, periodista y guionista de cortometrajes es artista circense. Relacionado con esta última faceta de su vida nos contó la reacción de sus padres cuando les informó que se unía al circo por unos meses. Su mamá, con lógica irrefutable, pensaba que era un retroceso en su carrera laboral. Había aparecido ya en algunas campañas publicitarias de una telefónica local. Su padre sin embargo, estaba preocupado por enseñarle el truco clave que todo buen payaso debe saber. "Los tirantes", le dijo emocionado, "no sabes las cosas que puedes hacer con los tirantes" mientras deslizaba sus manos sobre los que tenia puestos. Esto me hizo recordar una de las cosas que me atrapo al leer Cien años de Soledad: la sana locura de la estirpe masculina de los Buendia. Mientras que las mujeres eran el cable a tierra en el mundo maravilloso de Macondo, los hombres buscaban la piedra filosofal, descubrían que la tierra era redonda sin salir de sus estudios, comenzaban y terminaban guerras milenarias, descubrían los secretos de los sabios de babilonia, fundaban ciudades, encontraban barcos encallados en plena selva y muchas cosas que me no me permitian parar de leer.

La ficción es tan poderosa porque tiene asidero en como nos desenvolvemos en esta tierra y como interactuamos en nuestras relaciones entre los sexos. Todo hombre tiene un poco del fundador de Macondo. Todos tenemos algo de esa sana locura que nace con nosotros y nunca termina de morir, o nunca podemos matarla. Dicho de una manera simple, todos somos niños en el universo de la fantasía. Todos los varones tenemos un rincón personal que nos conecta con ese espíritu soñador que nos inundaba cuando infantes. Es tal vez, el playstation que usamos a escondidas de nuestras esposas. Es tal vez, el aeroplano a escala que estrellamos los domingos. Es tal vez, el mundo que creamos en las letras, en los libros, o en la red infinita de blogs. Pequeños mundos. Como el principito de Sain
t- Exupéry, como el Dick Sand de Verne.

Creo que Edward Bloom, el personaje central de Big Fish, resume certeramente este espíritu de aventuras cuando dice:

"Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado, que solo un iluso seguiría insistiendo. Lo cierto es que yo siempre fuí un iluso"

martes, 2 de junio de 2009

Dos bolivias en las alturas

Mi esposa volvió de un viaje rápido a La Paz. El sur y chilchi arrecia por estos lados por lo que trajo chompas de regalo. Lo que también trajo fue la confirmación de algo que sólo me atrevía a intuir por no haber nunca visitado la sede de gobierno: la división, palpable de razas. Y uso cuidadosamente la palabra raza, y no cultura, estratos sociales o económicos. Uso raza, porque no encuentro otra manera de retratar una linea divisoria en la ciudad de las alturas. En la zona Sur, blancos exclusivamente, en El Alto, aymaras y quechuas también exclusivamente. Se lo que están pensando, en la ciudad de los anillos no es difícil encontrar discriminación. Pero de lo que estoy hablando no es de discriminación, sino de separación de razas. En Santa Cruz, es cierto, hay discriminación, económica, principalmente. Pero pese a todo nos mezclamos. El plan 3000 tan o más pobre que El Alto es un barrio donde se puede encontrar, collas y cambas, indígenas y no indígenas, negros y blancos. No hay una separación tan innegable.

Sospecho entonces la razón del odio. El rencor que da combustible al señor sentado en la silla más importante del país. Entiendo su concepción de revolución indígena, racial, porque fue racial lo que vio como problema.
Intuyo su desdeño por el otro. Entiendo que lo generalizó a los nueve departamentos del país. También entiendo que no me hace el saco, como a muchos en este país. Veo que no tenemos porque participar en la necesidad de revanchismo de un sólo individuo. Son otros los que tendrán que rehacer su concepción de hacer estado. Son otros los que tendrán que integrarse. Por estos lados, hace mucho que estamos más unidos que separados. Por estos parajes, existe una posibilidad de una Bolivia, porque no tenemos miedo de mezclarnos. Tal vez por acá hay muchos que no se quieran, pero se soportan. Lo de los 500 años de segregacionismos les corresponde a otros enmendar.

Mi tesis es incompleta, lo se. Pero esa es la tónica de este país. Sólo alcanzamos parcialmente a intuir lo que significa Bolivia. Sólo la suma de las parcialidades pueden crear patria. Lo demás, son intentos de totalizar el problema y las soluciones, alimentándose de odio y revancha.

viernes, 29 de mayo de 2009

Memorandums

De: Diván de Tacuara
A: Directores de prensa de TV bolivianos
CC: José Pomacusi

- No es necesario repetir todos los días los enlaces simultáneos con unidades móviles en distintos puntos de la ciudad, o con enviados en locaciones alejadas, o con otras ciudades del país. Si no tiene un objetivo práctico, dividir la pantalla entre todos los mencionados en casi todas las ediciones de su informativo sólo es una pretenciosa muestra del poderío técnico del canal. El ciudadano común no necesita ser recordado de la capacidad económica del medio televisivo.

- El uso excesivo de los cuadros informativos utilizando como música de fondo temas de películas de suspenso puedo cansar al público. Hay noticias que no requieren tales recursos pedagógicos. Denle un poco de crédito a la inteligencia del televidente.


De: Diván de Tacuara
A: Presentadores (as) de TV bolivianas
CC: Todos los que han trabajado con José Pomacusi

- Si te molesta el hecho que te ves como un robot porque el director te dicta casi todo lo que dices, no le des más vuelta al asunto y renuncia.

- Si piensas cambiar de profesión a modelo de lencería, date cuenta que nunca podrás ser considerada de nuevo una periodista seria (tal vez podrías trabajar de presentador de programas de farándulas, pero afrontalo eso no es un trabajo, con Sixto ya tenemos suficiente).

De: Diván de Tacuara
A: Modelos de lencería

- Si piensas hacer el salto a la televisión como presentadora, no te fíes de los consejos del productor que se basa solamente en tu curvilínea figura y tu sonrisa matadora como fórmula infalible para el éxito del programa. Agarrá un libro y ponte a trabajar.


De: Diván de Tacuara
A: Presentadores de programas deportivos
CC: Fermín Zabala

- Aunque no lo crean, opinar sobre fútbol requiere de cierto ingenio. Si piensas que el fútbol se resume a ganas y técnica de los jugadores y la táctica no es un factor decisivo, no eres bueno en tu trabajo, dale campo a jóvenes que tal vez si saben lo que dicen.

De: Diván de Tacuara
A: Productores de programas culturales

- Es posible hacer programas educativos y divertidos al mismo tiempo. Miren Discovery Channel, History Channel, etc. Si aún así no se te ocurren ideas ponte hacer programas de farándula.

De:
Diván de Tacuara
A: Productores de programas de farándulas
CC: Hans Cáceres

- Paren de hacer más programas de farándulas. Esto no es California, aquí las celebridades se resumen a unas cuantas modelos y sus cortejos de turno y a los mismos presentadores de farándula. Estamos cansados de ver las primicias de noticias de estrellas estrelladas.

- En serio, por favor, paren de hacer más programas de farándula.

De: Diván de Tacuara
A: Productores de programas de televentas
CC: Marian Nazrala


- Las prendas de vestir no tienen sabor, ni otras cualidades más alla de sus características físico químicas. Si te empeñas en tratar de vender recurriendo a inventar calificativos raros para el producto, eres mala en marketing, pero tal vez tengas un chance en la poesía.

viernes, 15 de mayo de 2009

Sobre la posibilidad de pais

El siguiente artículo fue publicado en El Deber el 20 de noviembre del año pasado. Aunque solo han pasado unos pocos meses la posibilidad de un pacto social es muy improbable (la asamblea constituyente fue solo un espejismo), creo que la lectura de la etiología del continuo estado de crisis del país es ajeno al paso del tiempo.

Afinar la autonomía como proyecto nacional
Lo que antes apenas lográbamos intuir, como algo etéreo, hoy se nos presenta sólido, terrenal, incuestionable… Esa verdad desnuda y lacerante con la que tropezamos en cada esquina durante esta disyuntiva histórica es la certeza de que Bolivia, como símbolo anudador de la diversidad en el territorio nacional, es un espejismo.
Hoy nadie puede negar que el proceso reformista que desembocó en la fallida Asamblea Constituyente fue necesario. La caducidad de Bolivia como símbolo de nación era perceptible desde antes de que el indigenismo de Evo Morales se convirtiera en la primera fuerza política en el país, o desde antes de que las autonomías fueran causa común en más de la mitad del territorio nacional.
En el primer Gobierno de Goni se incorporó lo multiétnico y lo pluricultural en el primer artículo de la Constitución Política del Estado (CPE), poniendo en evidencia que la cualidad unitaria en ésta no representaba la realidad. Tanto en las montañas como en la llanura, para mestizos o indígenas, ricos o pobres, cambas o collas, los símbolos que tiraban del imaginario colectivo relacionado con conceptos de nación y patria eran otros. Lo nacional era un ropaje impuesto, algo que sólo estaba ahí.
Nacida en el oriente, la descentralización autonómica se ha convertido en el elemento nodal de la reforma constitucional. La autonomía se consolida como el instrumento ideal para lograr un pacto nacional y la unificación del país. Sin embargo, si se pretende cimentar la unidad de Bolivia en un experimento político en torno a la asociación de identidades nacionales, viable en otras regiones del mundo, la complejidad de la coyuntura boliviana lo hace incompleto. Lo legal no implica lo simbólico.
En ese sentido, el nacionalismo indígena llevado al extremo por el partido en función de Gobierno es, en parte, una respuesta inviable a una pregunta sin formular, aquélla que apunta a un agujero donde debería encontrarse la identidad nacional. Es la falta en torno a lo boliviano lo que se pretende reconstruir tras cada guerra perdida, heroicamente tal vez, pero perdida al fin. Por esto, ambos proyectos, con sus luces y sus sombras, tienen una misma raíz.
Como queda evidenciado en la dinámica nacional, el proyecto autonómico es el único que puede llegar a buen puerto, puesto que su organización política y económica es viable en la aldea global. Dentro de las variables de autonomías propuestas, la salida práctica sería aquélla que mencionábamos como posibilidad: la de una asociación de Estados-nación con identidades diferentes. Pero como lo racional no domina los designios de lo humano (el Gobierno es una muestra tragicómica de lo expresado), el pacto entre diferencias complementarias ha sucumbido frente a la vorágine de la violencia. Queda entonces afinar la autonomía para que sea atractiva al rival. Acaso el paso inicial sea, como lo entendieron los analistas constitucionales, el pacto en torno a las autonomías indígenas (no así las autonomías regionales, que son impracticables).
La autonomía es la fórmula última para que lo boliviano deje de ser un signo vacío, y para esto necesita arroparse con los colores simbólicos de una posibilidad de país. Lo otro, más allá de nuestras intenciones, sólo nos conducirá al abismo de una guerra civil.

jueves, 14 de mayo de 2009

Doña Aida


Mucho antes de la actual falta de confianza en la institucionalidad boliviana, escuche una profética respuesta cuando le preguntraron a mi abuela por quien votó: "Por nadie" dijó la lúcida doña Aida, "les puse pícaros, pícaros, por toda la papeleta".

martes, 5 de mayo de 2009

Delirios

Recién vi que un joven fue arrestado en La Paz por las fuerzas de seguridad del presidente. Su crimen fue improvisar un telescopio con un par de folletos que portaba y así poder ver mejor al señor Morales. El muchacho no fue liberado inmediatamente, llegó hasta el juez que no encontró indicios de culpabilidad. No hay dudas, el terror ha llegado para quedarse.

viernes, 24 de abril de 2009

Más allá de las ilusiones (Primera parte)


La aparición de personajes carismático que tiran de las riendas del inconsciente colectivo no es un fenómeno de estos tiempos, ni mucho menos, pero podemos utilizarlos para tratar de analizar un poco todo aquello. Tal vez, aunque fenómeno cíclico, y esto es lo importante, podamos distinguir rarezas propias de estos días. Siempre buscamos héroes, buscamos la figura del padre en cada una de las expresiones que nos llenan, que nos hacen sentir vivos. La esperanza, para muchos esta empedrado por pequeños grandes héroes. Pequeñas y grandes desilusiones . Todo héroe terrenal es humano, por lo tanto fallido en tanto nuestras expectativas. Hoy en día, ante la ausencia de una gran confrontación política ideológica no se ve la necesidad de tomar partido. Al principio eso creó una especie de desesperanza en los hijos de la década de los sesenta, no veían en las nuevas generaciones a alguien digno de pasar la posta. En cierto sentido tenían razón, nos están vendiendo ilusiones. La tecnología emergente como el Internet creo espacios culturales donde se refugiaron algunos pero no consiguen dar sustancia a su accionar. En realidad ahora, los movimientos auténticamente nobles en sus alcances se resumen en dos: el de defensa de los derechos humanos y el de sostenibilidad medioambiental, lo demás es solo espuma. A un nivel personal, la certeza de que casi todo es relativo en nuestra existencia hizo de que me dejara de interesar la búsqueda de ilusiones. Este proceso de entendimiento emocional y racional se basó en la fe, y es que comprendí, que más allá de las ilusiones, sólo se encuentra la fe.

jueves, 23 de abril de 2009

El silencio como complicidad

Ser consecuente es, de las virtudes, una de las más dificil de alcanzar.

C
uando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista


Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.


Acerca de la posibilidad del terror


Este no es un blog sobre política. Así que no habrá un seguimiento minucioso a la situación del país en ese sentido. Sin embargo, hay aspectos de los que no puedo dejar de escribir. El terror incursionando como posibilidad tangible en el país es uno de ellos. Este país sólo puede ser comprendido por nosotros. No creo que la coyuntura pueda ser analizada por un analista externo sin el debido trabajo de investigación exhaustiva. La realidad boliviana es peculiar, no comparable con vecinos próximos. Es por eso, por comprender a mi país como creo que lo comprendo, cuando se postulaba la idea que la situación boliviana podía desembocar en una guerra civil, o en un terrorismo virulento, me parecía improbable. Ahora el estado de las cosas ha trasvasado un punto importante: el terror aparece innegable. No estoy hablando sólo de la presencia de extranjeros en Santa Cruz con motivación es ambivalentes y antecedentes de violencia. No hablo sólo de un operativo gubernamental que nos hace suponer que sólo hubo tiros en una sola vía. No son sólo las incongruencias con que nos tienen acostumbrados los cerebros del MAS. Es el hecho de que, más allá de conocer las motivaciones reales de los protagonistas y discernir los hechos como realmente pasaron, nada, pero nada podrá hacer desaparecer el sin sentido que trae el terror. Ese miedo que yo no conocía por haber nacido con la democracia, el pavor de no sentirse seguro en su hogar, la sinrazón de la violencia anónima, hacen que Bolivia se adentra en mares desconocidos en su historia reciente. No tengo idea acerca de las posibilidades de llegar a buen puerto. Es más, a estas alturas, no estoy seguro en que consiste una salida airosa para este clima de inseguridad generalizada. Lo que si estoy seguro, es que el único remo que tenemos en esta tormenta en alta mar es el activismo pacífico, no violento, sin doble posturas ni cartas bajo la manga. ¿Acaso no son estas las cualidades de un buen cruceño?

viernes, 3 de abril de 2009

Acerca de nuestros migrantes


Pancho, mi primo, esta en Japón. La cosa no da para sonreír. La crisis mundial llegó al país de Hayao Miyasaki. Resultado: Pancho esta cesante. La noche antes de que parta, hace un par de años, nos reunimos los primos más cercanos, aquellos que nos identificamos porque tenemos un sentido del humor parecido, que es una forma elegante de decir que nos reímos de las mismas tonterías. Nos sacamos unas fotos y fuimos a un café del centro. Contábamos con que Nano, mayor que nosotros, nos acercara de vuelta a la casa del viajero, pues él nos había llevado. Como pueden adivinar nos vimos obligados a volver a pié, en la madrugada cruceña. Así es Nano, algo distraido. Una vez charlando en uno de los inmutables churrascos de sábados por la tarde en la casa de la abuela, lo escuche haciendo planes para exactamente la misma hora en que habíamos quedado para jugar pelota tan sólo cinco minutos antes. Lo cierto es que nos hizo un favor. La caminata facilitó la digestión y el adiós. Las calles desnudas de gente y automóviles emocionó a tal punto el corazón minimalista de mi hermano Javier, que prometió hacer un cortometraje de esa noche. El fue el único que se permitió soltar una lágrima cuando abrazamos a Pancho en la puerta de su casa. Ya en el aeropuerto, le toco el turno a mi tío de sorprenderme cuando, rompiendo la rigidez japonesa, abrazó fuertemente a su hijo, estoy seguro que no era la primera vez que lo hacía, pero no recuerdo haberlo visto antes.

Pancho es uno de los afortunados, regresará a fin de año con el dinero suficiente para seguir estudiando. Ese era el plan. Existen otras historias para las cuales parece más difícil un final feliz. La hermana de mi esposa vive casi diez años ilegalmente en Estados Unidos. La actual crisis mundial hace improbable una oportuna regulación de su residencia. Mucho más probable es que nosotros vayamos a visitarla, a pesar de nuestros propios problemas económicos. Ciertamente tenemos más facilidades en ese aspecto, aunque no vivamos en el primer mundo.

Si lo pensamos detenidamente, migrar es algo casi natural. Desde que el hombre es hombre camina hacia el horizonte. Lo que en realidad nos asusta es que nunca nos sentimos más indefensos que cuando nos estamos solos. Es la soledad y no el hambre lo que mata a la mayoría de los inmigrantes sin trabajo en las solitarias calles de Tokio o Madrid. Sólos también se quedan nuestro hijos, nuestros hermanos y amigos, escupiendo su rabia por no saber exactamente si están mejor o peor que los que se fueron. Es entonces que me acuerdo de que los chinos tienen una misma palabra para oportunidad y crisis. Me doy cuenta que aunque el país parece desangrarse, con la sangre también viene la vida. Nacemos y morimos en dolor. El dolor por la ausencia es parte de la vida. Los que vuelven por propia voluntad, sin o con dinero habrán ganado. Porque en el proceso dejaron de ser niños y se convirtieron en hombres.

jueves, 26 de marzo de 2009

Sobre la muerte como parte de la vida


Hace un par de días recibimos una tarjeta agradeciendo por haber asistido al funeral del tío de Loly, Toño Chacana. Cuando finalmente murió, tío Toño había padecido tozudamente los embates de un cáncer de colon, usando el buen humor para exprimirle un segundo más a su existencia. Chacana había sido un personaje muy conocido en los círculos de la noche cruceña. Siempre presto a producir a grandes y pequeños músicos, era uno de esos promotores invisibles del jolgorio ajeno. Cuando llegué al velorio empecé a intuir cuan irreal iba a transcurrir la jornada. El día en que familiares y amigos lo despidieron era, precisamente, el día del músico.

Inmediatamente me vino a la mente aquel cuento que García Márquez nunca escribió. Para aquel fallido cuento Gabo se inspiró en un sueño donde se veía muerto, festejando con sus amigos más entrañables en medio de su propia procesión fúnebre. El autor de “Cien años de Soledad” nunca pudo darle el tono preciso de fiesta perfecta con la cual soñó, por eso lo abandonó. Mientras recordaba aquello se iban llenando las sillas en medio del patio, a la sombra de una parra de uva. El ataúd estaba a un costado, escondido en un cuarto en penumbras, acompañado por una pareja de ancianos. El señor usaba tirantes y vestía pulcramente. Se podía ver que eran extranjeros. Eran los padres del muerto que llegaron apenas a tiempo para pasar el último día con vida de su hijo. Luego los cantos comenzaron. En un improvisado escenario fueron desfilando, cantantes de música oriental, rockeros, jóvenes con cabello largo y tatuajes, señoras de mediana edad con un potente do de pecho, nuevos cantantes, músicos viejos, autores de siempre. Todos rindiendo el último tributo a su amigo, llorando y cantando.

Muchas veces la forma como morimos define, en un instante, la esencia de nuestro paso por la vida. Recordé a Alberto, acabado también por un cáncer de estomago, producido con toda seguridad por sus más de 20 años de alcoholismo sin pausa. Siempre asiduo de la casa de mis suegros, era el que ayudaba acá y molestaba allá. Algunas veces se ausentaba días, semanas, pero sabíamos que aparecería tarde o temprano, con su mirada vidriosa, cariñoso si era el final de la tarde. La última vez se perdió por casi un año, y aunque sabíamos que el hombre estaba enfermo nos sacudió la noticia de su muerte. Era, al final de cuentas, parte de la familia. Cuando le contamos por teléfono a mi suegro la noticia, nos contó que la noche anterior se había soñado con él. Alberto se despedía de su amigo mostrándole sus botas nuevas.

También recordé a Don Wilson, amigo de mi padre. Recordé su rostro moteado por la viruela y como expresaba la seguridad de un hombre que no pide disculpas por el desorden que deja a su paso por el mundo. En sus últimos días, a pesar de estar recluido a la silla de ruedas, no ansió ni por un segundo que sus días se acabasen pronto. El hombre era orgulloso. Cuando finalmente la certeza de la muerte lo invadió, en una solitaria noche en la cama de un hospital, trató de dar pelea y le pidió al muchacho que lo cuidaba que cerrará la puerta, porque su alma se quería escapar.

Todo esto me cayó como una epifanía al llegar al cementerio. Mientras escuchaba a un trompetista afligido con todo el dolor del mundo despedir a su amigo con sordas notas, reconocí al hombre apoyado en un mausoleo humedecido por el tiempo. Morocuá, el payaso más famoso del pueblo, lloraba también.